Dra. Maria Guerrero Escusa

Dra. Maria Guerrero Escusa
FUNDADORA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA, CAPS PSICOLOGOS EN 1991

ESTE ES UN BLOG DE VIDA, REFLEXIÓN Y ENCUENTRO

Deseo compartir con vosotros desde el sentimiento (corazón), el pensamiento (la cabeza) y las manos (la acción), todo ello con el deseo de que te ayude a vivir más plenamente vivo.

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Puedes mandarme tus experiencias, lo que has hecho para salir de situaciones difíciles y qué has aprendido de ellas. Puedes mandarme las cosas que te parece que sería bueno que vieran otras personas y les puedan ayudar y puedes hacerlo con tu nombre y fotografía o de forma anónima.

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lunes, 31 de agosto de 2015

EL ENCUENTRO CON EL YO VERDADERO (2)



AL INICIO DE LA BÚSQUEDA

En muchos casos si la motivación del encuentro con nuestro YO nos es muy alta, puede aparecer el desánimo y el abandono de la búsqueda con el fin de acabar con la incertidumbre y volver a la comodidad de lo conocido, al “más de lo mismo” que nos permita continuar perdidos de nuestro YO, privándonos de la oportunidad de elegir nuestras opciones, apropiarnos de nuestra vida y asumir el riesgo de vivir lo nuestro.  Los mecanismos de defensa son los encargados de favorecer este proceso.
Si nuestra decisión es firme entendemos que iniciamos un proceso, palabra clave que no podemos dejar de tener presente, ya que se trata de nuestra fortaleza, en los momentos de debilidad, la que nos recuerda que estamos en el presente de nuestra vida. 
En un primer momento cuando nos encontramos con nosotros, encontramos la angustia de no saber quiénes somos, cuáles son nuestras necesidades generalmente olvidadas, nuestros sentimientos auténticos acallados tanto tiempo, maquillados y adaptados a los otros, nuestro sitio en la vida, entonces aparece el vacío, ese agujero negro que nos sumerge en la angustia y queremos callar esa voz que grita dentro de nosotros porque sentimos su llanto y su dolor por no ser nunca atendida.
Vemos como hemos vivido a merced de los vientos de los otros, nadando en sus corrientes, luchando entre sus olas sin saber dónde asirnos. Hemos hecho nuestras necesidades que son de los otros y las hemos asumido como propias obligándonos a satisfacerlas y, por supuesto, olvidándonos de las nuestras. En este punto ya estamos encorvados, con todo el peso sobre nuestra espalda alimentado por la creencia de que tenemos la responsabilidad de continuar en nuestro empeño de hacer para que nos quieran, de saber para que nos valoren, de “ser” bueno para caer bien a todos, en definitiva de continuar comprando el cariño que no creemos merecer.
Cuando andamos perdidos de nosotros, a menudo nos encontramos buscando en los espejos de otros reflejos nuestros que nos devuelvan nuestra imagen y también muy a menudo, solo encontramos que esos espejos nos devuelven máscaras de mil colores, fabricadas con distintas formas, que nos enseñan reflejada la imagen distorsionada que no se corresponde con quienes somos pero que es idéntica a lo que pretendemos aparentar.
A través del proceso de búsqueda, nos vamos dando cuenta de nuestro estilo de comportamiento, de las respuestas que damos a las situaciones y abrimos los ojos y nos damos cuenta de las máscaras que utilizamos para conseguir aprecio, que al estar tan pendientes de los demás, al vivir escapándonos en tanto hacer, hacer y hacer, nos metimos en la rutina y  nos perdimos de nosotros creyéndonos nuestras propias mentiras.


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