Dra. Maria Guerrero Escusa

Dra. Maria Guerrero Escusa
FUNDADORA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA, CAPS PSICOLOGOS EN 1991

ESTE ES UN BLOG DE VIDA, REFLEXIÓN Y ENCUENTRO

Deseo compartir con vosotros desde el sentimiento (corazón), el pensamiento (la cabeza) y las manos (la acción), todo ello con el deseo de que te ayude a vivir más plenamente vivo.

Te invito a participar activamente en este blog, nuestras experiencias son importantes y pueden ayudar a otras personas a enfrentar situaciones difíciles.

Puedes mandarme tus experiencias, lo que has hecho para salir de situaciones difíciles y qué has aprendido de ellas. Puedes mandarme las cosas que te parece que sería bueno que vieran otras personas y les puedan ayudar y puedes hacerlo con tu nombre y fotografía o de forma anónima.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

LA RANA QUE NO ESCUCHO PALABRAS DE DESALIENTO

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás se reunieron alrededor del hoyo y les dijeron a las dos del fondo que a los efectos prácticos se debían dar por muertas.

Las dos ranas no hicieron caso de los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.

Las otras ranas seguían insistiendo en que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente una de las ranas puso atención en lo que las otras decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo,
Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: – ¿ No escuchaste lo que te decíamos ?
La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y más para salir del hoyo.

MORALEJA:

La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día. Una palabra destructiva a alguien desanimado puede ser que acabe por destruírlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.

Tengamos cuidado con lo que decimos. Filtremos también lo que escuchamos porque no siempre es bueno prestar atención a todo lo que nos dicen. Escuchemos y utilicemos solo lo que es bueno y nos ayuda positivamente.

Potenciemos palabras de vida, de alegría, de esperanza con todos aquellos que se cruzan en nuestro camino. Ese es el poder de las palabras…..a veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien.

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