Dra. Maria Guerrero Escusa

Dra. Maria Guerrero Escusa
FUNDADORA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA, CAPS PSICOLOGOS EN 1991

ESTE ES UN BLOG DE VIDA, REFLEXIÓN Y ENCUENTRO

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martes, 16 de octubre de 2012

INTOLERANCIA

  Se entiende por intolerancia a la acción de no tolerar o soportar a las expresiones que se oponen a determinado tipo de valores o ideologías y que por tanto se vuelven contrapuestas a las propias. Muchas veces la intolerancia se relaciona con el miedo y con el temor a lo desconocido, con la falta de habilidad o de voluntad para tolerar algo.

La intolerancia como actitud y como método de vida es sin dudas uno de los elementos más nocivos con los que una persona o un grupo social puede contar. Esto es porque la intolerancia implica necesariamente un daño a los demás, daño que se hace presente a través de violencia verbal pero también física y psíquica, por eso también definimos la intolerancia cuando decimos que es la perserverancia de la opinión propia, a pesar de cualquier tipo de razones que pudieran argumentarse contra ella.

Justo en el lado opuesto de la intolerancia, está la tolerancia, a la que el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) define como "el respeto por los pensamientos y las acciones de terceros cuando resultan opuestos o distintos a los propios. El concepto viene del latin tolerare que significa tolerar y hace referencia al nivel de admisión o aprobación frente a aquello que es contrario a nuestra moral. En otras palabras, se trata de la actitud que adoptamos cuando nos encontramos con algo que resulta distinto de nuestros valores, opiniones o ideas.
 
La intolerancia tiene en la soberbia a su mejor aliado y en la falta de respeto, atención y consideración por las ideas y opiniones de los otros su amigo más fiel. 

LA PERSONA INTOLERANTE

El intolerante es rígido, vive de dogmas incuestionables, de verdades inobjetables, no soporta la libertad de expresión porque cree solo en su verdad, la única, la correcta. Ve y moldea el mundo únicamente desde su óptica, le da forma a la vida solo a partir de sus experiencias y de su ideología sin aceptar alguna que le sea diferente.
Por increible que parezca, la persona intolerante es la que denuncia la intolerancia con más empeño. Al encontrarse atrapada en su pensamiento único, recrimina que haya personas tan intolerantes como él/ella y es que, al estar cegada con su ideología, le impide ver su propia intolerancia.

No admiten tonalidades grises, todo es blanco o negro, o están con él o contra él. Y es que si ellos tienen la verdad, ¿que caso tiene oír opiniones que carecen de ella?, si ellos tienen la verdad, cualquiera que no comparta sus ideales podría ser un enemigo porque están alejados de ella. Disfrazados de demócratas, pueden oír el punto de vista de cualquiera solo para convencerlos que están equivocados, que han errado el camino, que el único sendero que vale la pena recorrer es el que ellos han marcado.

Son inflexibles, y difícilmente evolucionan. Sus ideas y su concepción del mundo a los 20, es idéntica a los 60, y en ese camino, si alguien los acompañó al principio, pero ha cambiado de rumbo, si el otro ha descubierto nuevos caminos y ha decidido asomarse a la vida desde una nueva ventana y con otros ojos, se convierte entonces en un traidor. Un traidor que merece ser exhibido y denunciado. Y como no hacerlo, si ha cambiado del blanco al negro y se ha alejado de la verdad.

No tienen un objetivo político, tienen una misión divina o moral. Se convierten en modernos cruzados que justifican atropellos y torcer la ley si es necesario, basados en un bien superior, en un imperativo moral. Si fracasan, no solo se comprometen ellos, sino que comprometen sus principios, su misión y modelo espiritual. Por eso son obcecados, por eso no hay manera de negociar con ellos.
Son duros, energicos en la defensa de sus argumentos, en su intento de "ganar" la razón, no dudan enmenorpreciar los argumentos del otro ni en elevar la voz, hasta el grito si es necesario, con tal de hacerse oir e imponer su verdad. Intentan sostener con autoritarismo, lo que con argumentos no pueden apuntalar.
Mantienen una férrea disciplina en el grupo al que pertenecen, no hay espacios para divergencias, réplicas ni debates. Suelen rodearse de un pequeño grupo de incondicionales y difícilmente aceptarán en su primer círculo a alguien ajeno.
La intolerancia cierra los caminos de la comprensión y crea a su alrededor un ambiente hostil, que si se incuba se enquista y no puede ser extirpado. El clima de polarización que vive la clase política, se contagia cada vez más a la sociedad. No dejemos que nos arrastren.
Que razón tenía Tagoré hace casi 100 años. Donde no hay coexistencia hay codestrucción.
QUIEN QUIERE, A TODA COSTA GANAR BATALLAS,
TERMINA PERDIENDO LA GUERRA.

2 comentarios:

  1. Es bueno conocerse y saber si como persona somos intolerantes
    cuando decides convivir con una persona intolerante la mayoria de las veces cuando dice una cosa al no tener ningun argumento razonable quieres llegar a un acuerdo al no darle la razon el intolerante es agresivo y como tu Maria describes ahi incluso llega a los gritos y los insultos
    Ante su comportamiento uno actua de la misma manera con agresividad con la diferencia que te sientes confundida casi te crees que estas totalmente equivocada casi te crees que no tienes criterio
    cuando estas asolas y recapacitas te mantienes firme con tus argumentos y tomas tus decisiones el intolerante se descoloca y actua como si no hubiera ocurrido nada y lo aplaza hasta la prosima vez
    Creo que ante el intolerante ARGUMENTO FIRMEZA DECISION Y AUTENTICIDAD
    Un abrazo muy grande para TI MARIA

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    1. Que buena reflexión Finika, de eso se trata, esas cuatro claves que das, son cuatro tesoros para mantenerte en ti y no claudicar con la intolerancia.
      Un abrazo enorme para ti.

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