Dra. Maria Guerrero Escusa

Dra. Maria Guerrero Escusa
FUNDADORA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA, CAPS PSICOLOGOS EN 1991

ESTE ES UN BLOG DE VIDA, REFLEXIÓN Y ENCUENTRO

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martes, 9 de octubre de 2012

EL MITO DE NO SER NUNCA SUFICIENTE


     Cuando el inconsciente masculino toma el poder, puede que la mujer sienta que nunca es suficiente, haga lo que haga o como lo haga, no llega a sentirse satisfecha del todo, de completar un trabajo por ejemplo, porque ese inconsciente la empuja a buscar otro, le urge a pensar en el futuro, sin valorar lo que está haciendo en el presente. Ella se siente asediada y responde desde un lugar interno de carencia: “debería estar haciendo más, lo que hago no es suficiente”.

      Este actuar desde la máxima “yo puedo, soy fuerte”, enfatizando lo masculino, generalmente suele dejar profundas huellas tanto en la salud, que se termina deteriorando a golpe de yunque y martillo, como en el estado emocional.

   ¿Para qué sirve tanto esfuerzo?, ¿Por qué me siento tan vacía?, es lo que terminamos preguntándonos después de haber conseguido los aplausos, si los conseguimos y después de tantos y tantos “yo puedo”. Nos decimos, he logrado todo lo que me propuse y sin embargo, me sigue faltando algo.

 El sentimiento que genera este estado es de escisión, de traición a nosotras mismas, de abandono de una parte de nosotras que ni siquiera conocemos.

Esta sensación de pérdida es, en realidad, un anhelo de “lo femenino”, el anhelo de una sensación de hogar en el cuerpo.

 Finalmente se da cuenta que desde los presupuestos de los que partió desde pequeña, acerca de las recompensas por ser una mujer “yo puedo”, son falsos y la han llevado a luchar en “otra guerra” que la han conducido a obtener victorias que no le valen para llenarse a sí misma.

 En efecto, consiguió el éxito, logro objetivos, adquirió lo que creía que era independencia y para todo ello se dejó la piel en el camino, endureció su corazón y puso una mordaza a su alma.    
 Después de estas reflexiones, queda claro que no es necesario continuar actuando como la mujer “yo puedo” que siempre hemos vivido, podemos ser mujeres capaces de vivir con plena libertad, sin complacer al mundo pero sin perder de vista que somos parte de el y nuestros actos suman a su desarrollo, si nos creemos menos le estaríamos restando al mundo.

 
            Es por eso que reflexionamos sobre el tema y desde aquí os invito a pasar de ser una mujer “yo puedo” a una mujer “YO VIVO”, “YO SIENTO”, “YO SOY”.

 

           

           

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