Dra. Maria Guerrero Escusa

Dra. Maria Guerrero Escusa
FUNDADORA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA, CAPS PSICOLOGOS EN 1991

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lunes, 30 de abril de 2012

Baja tolerancia a la frustración e impulsividad

Por supuesto, si alguien ve las cosas de este modo, no es extraño que sea una persona impulsiva, pues hacen lo que desean en el mismo momento en que ese deseo aparece en su mente sin ser capaces de soportar la espera. Si quieren algo, lo quieren ya. Por este motivo, la baja tolerancia a la frustración suele estar presente en problemas relacionados con la dificultad en el control de los impulsos, como adicciones, juego patológico, compra compulsiva, cleptomanía, piromanía, etc.

Adicciones

Erróneamente se dice a veces que ciertas cosas crean adicción, cuando la realidad es que la mayoría de las cosas a las que las personas son adictas no son sustancias adictivas en sí mismas. E incluso en el caso de serlo, el ser humano cuenta con la capacidad para controlar sus impulsos si aprende el modo de hacerlo, como demuestran los ex alcohólicos, ex fumadores o ex toxicómanos, que han logrado aprender a controlar impulsos muy fuertes.

En las investigaciones realizadas sobre la personalidad de los adictos, la baja tolerancia a la frustración ha sido siempre el rasgo más típico y consistente.


Supongamos una persona con baja tolerancia a la frustración y problemas de habilidades sociales. En situaciones interpersonales siente una ansiedad de la que quiere huir a toda costa. Entonces descubre que un modo de hacerlo es recurrir al alcohol. Cuando bebe se desinhibe, se tranquiliza y puede disfrutar de sus relaciones con los demás. Conforme pasa el tiempo su dependencia del alcohol aumenta, su deseo de huir del dolor (en este caso la ansiedad interpersonal) es mayor que cualquier otro; pensar en el daño que le está haciendo el alcohol es sumamente desagradable... por tanto, mejor no pensarlo... mejor centrarse sólo en el ahora; y ahora se siente bien. Una vez adquirida la adicción, aparece un problema añadido: el síndrome de abstinencia, magnificado también por su baja tolerancia al sufrimiento, es algo que no quiere soportar. Ya no bebe para sentirse a gusto con los demás, sino porque lo pasa mal cuando no recibe la dosis que le pide su cuerpo. Es como un callejón sin salida que va a más. El sufrimiento es cada vez mayor, el deseo de aliviarlo también. Pero, paradójicamente, aquello que causa el dolor es lo mismo que lo alivia. Por eso para el adicto es tan difícil escapar de su adicción.



Todo el mundo se siente frustrado acerca de determinadas cuestiones, pero no todo el mundo permite que afecten negativamente su salud y su bienestar mental.

¿Qué es la baja tolerancia a la frustración?

La baja tolerancia a la frustración se da cuando un individuo se frustra muy fácilmente, y tiene una falta de
voluntad o incapacidad para tolerar el malestar necesario a corto plazo que a veces se requiere para obtener
beneficios a largo plazo.

 El término fue utilizado por primera vez por Albert Ellis en la década del 60. Describió a los que presentan baja tolerancia a la frustración como síndrome "no lo soporto", porque a menudo se quejan de que son incapaces de soportar "x" situaciones. La baja tolerancia a la frustración es mucho más común en la sociedad occidental debido al ritmo rápido de vida, especialmente para conseguir lo que uno quiere en el menor lapso de tiempo posible.

En la baja tolerancia a la frustración las creencias tienden a ser inflexibles, muy rígidas, inútiles, ilógicas e incongruentes con la realidad. Algunos ejemplos son: "Si cometo un error entonces será completamente insoportable y no voy a lidiar con la vida si no puedo obtener el 100% en mi examen.
¿Qué es la alta tolerancia a la frustración?
La alta tolerancia a la frustración es simplemente la capacidad para tolerar o hacer frente a la molestia y el trabajo duro en el corto plazo con el fin de alcanzar nuestras metas
a largo plazo.

Las personas con alta tolerancia a la frustración tienden a ser mucho más flexibles, lógicas, racionales y más tranquilas en su pensamiento, la conducta y el enfoque general a la vida, así como mucho menos propensos a sufrir problemas de salud mental como resultado. También son mucho menos propensos a postergar todo y tratarán de resolver los problemas como una prioridad.

Como aumentar la tolerancia a la frustración
A menudo, la mejor manera de reducir la baja tolerancia a la frustración implica afrontar una situación temida a través de la exposición o la terapia de exposición gradual. En última instancia, la persona se demuestra a sí mismo que puede hacer frente a situaciones difíciles.





De la falta de valoración y aceptación, surgen las personalidades inmaduras. Todas ellas tienen en común la inseguridad. Esta inseguridad tiene los siguientes rasgos:

1.Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
2.Angustia y nerviosismo.
3.Perfeccionismo.
4.Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
5.Pesimismo: Miedo a equivocarse.
6.Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
7.Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
Elevada autoexigencia.
8.Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen.
9.Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo les hunde.
10.Inestabilidad de ánimo.
11.Respuestas emocionales desmesuradas.
12.Susceptibilidad.
Donde no hay coexistencia hay codestrucción
Rabindranath Tagoré (Premio Nobel Literatura 1913)




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